Anillos de Boda

En una ocasión, mientras preparábamos una ceremonia, los novios me comentaron que querían hacer la entrega de los anillos de una forma muy especial, original e inolvidable. Pensaron en un águila. Un águila volando por encima de los invitados y posándose en la mano de uno de los novios sería un golpe de efecto magnifico como colofón a la ceremonia.
En efecto, el día de la boda, en el momento de los anillos y a mi señal, el cetrero encargado del animal soltó el águila con los anillos atados a sus garras. El águila apareció por detrás del patio, volando poderosa, solemne, voló por todo el patio y, como si estuviera ensayado, dio una vuelta más a todo el recinto, todo el mundo a la vez exclamo un ¡Oooooh!

Los invitados quedaron maravillados. La escena era realmente bella. El animal era imponente, las alas extendidas, sobrevolando las cabezas de los invitados. Éstos empezaron a aplaudir, a vitorear, fue impresionante, fue una explosión de júbilo espontánea y sincera. No se podía haber planeado mejor, voló unos instantes más… Pero se fue a posar en la rama de un árbol cercano…
El cetrero, al cabo de unos minutos, tras el desconcierto general, pudo reclamar la atención del animal que voló apaciblemente a su brazo pudiendo recuperar los anillos.


La idea era muy bonita, de hecho, el momento fue mágico, pero no contaron con este comportamiento inesperado del animal. En posteriores ceremonias algunos novios me han planteado la misma idea, a veces con un águila o halcón, otras con perros o gatos… Siempre les doy el mismo consejo: Si queréis que un animal os traiga los anillos, está muy bien, es una buena idea, original y poco vista. Colgadle una cajita, ¡pero que los anillos estén en vuestro bolsillo! Cuando el animal se acerque, disimuláis y hacéis como que los sacáis de la cajita y, después tranquilamente, os los ponéis. Es una manera de no quitar la emoción ni el impacto de una estampa tan bella: la imagen de un águila o un halcón, sobrevolando los invitados es preciosa, pero siempre es mejor si tenéis la seguridad de que los anillos están a buen recaudo y nada puede pasar…